Millo Corvo

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03 Millo

En un mundo en el que la globalización cultural y gastronómica va ganando terreno, destaca la labor de recuperación etnográfica, gastronómica y cultural de la Asociación Cultural Meiro, en el ayuntamiento de Bueu (Pontevedra). Gracias a ella se ha recuperado el millo corvo (el grano tiene color negro, de ahí su nombre), peculiares mazorcas de maíz de color oscuro, variedad de las primeras que se sembraron en esa comarca.

En la jurisdicción de Morrazo, a la que pertenece Meiro, aparecen los primeros testimonios del cultivo de maíz en el año 1618, fecha en que el panorama productivo agrícola se transforma y sufre una evolución hasta que, ya a partir de 1720, el maíz domina totalmente el cultivo de cereal, significando para las gentes del campo casi la única cosecha de cereal (un 92% del total, frente a un 6% de centeno o un 2% de trigo). El millo corvo se plantaba hasta hace unas décadas entre las zonas boscosas y los sembrados y en lugares donde la tierra no era muy buena, sirviendo como pantalla protectora para otros cultivos por ser una variedad resistente. Pero poco a poco se fue imponiendo una variedad nueva más productiva, utilizada como pienso para los animales, haciendo que se dejase de cultivar las variedades de maíz existentes en la zona (corvo, blanco y reina) que eran utilizadas para consumo humano (pan, empanadas,etc.), provocando su práctica desaparición.

Para poder iniciar el proceso de recuperación de esta variedad de maíz, casi extinguida en el Morrazo, se buscaron los granos más adecuados por las aldeas de los alrededores y se recurrió a la memoria de los más ancianos del lugar para buscar asesoramiento sobre las técnicas para su cultivo, así como los usos y costumbres existentes alrededor de este cultivo. Se logró reconstruir su ciclo completo, no con el objetivo de obtener un rendimiento económico, sino para formar parte de una serie de actividades educativas, lúdicas y culturales sobre la sociedad tradicional. La Asociación ha creado una unidad didáctica (“A aventura do millo corvo na aldea de Meiro”) para que los escolares, colectivos y particulares que lo deseen conozcan y participen en el proceso de recuperación de nuestras raíces.

Se trata de inculcar el respeto a la naturaleza, mostrando la utilización racional de los recursos naturales para la realización de las tareas, el conocimiento de las distintas muestras de arquitectura popular de la zona (horreos, molinos…), el respeto por el medio… En primavera se inicia la preparación del terreno y abonado del mismo para lo cual se utiliza el “esterco” (estiércol). Después se procede al arado manual de la tierra con la única pareja de bueyes de la Comarca del Morrazo, uncidos al arado mientras se van arrojando al  vuelo los granos para, una vez efectuado el sembrado, proceder a pasar la “grade” que aplana la tierra.

Cuando la planta del maíz alcanza unos diez cms. se le da una cava profunda quitándole las hierbas. Posteriormente, cuando crece un poco más, se procede al arrendado, que consiste en una cava más superficial y de rareo, eliminando las plantas más bastas. En verano se efectúan los riegos, también en esta época se corta el pendón, parte superior de la planta (flor masculina), que puede ser utilizado como forraje, evitando con este corte que los vientos rompan la caña.

Por San Miguel se procede al corte y empalleirado (hacer los palleiros con la caña), con espiga y todo, tal como manda la tradición. Unos días después, con la luna menguante, siguiendo los consejos de los ancianos, el proceso de esfollada sirve para separar las espigas y el follaco para posteriormente transportarse en carros al hórreo para su almacenamiento. Las actividades se completan con la debullada (quitar el grano a la espiga) antes de llevarlos al molino y hacer la muiñada (molienda). Después se amasa con fermentos naturales y se cuece en hornos de leña, rematando todo el proceso con un encuentro etnográfico, gastronómico y cultural.

Cientos de personas se dan cita cada año en la pequeña aldea de Meiro a finales de marzo para degustar el pan corvo hecho con la harina oscura resultante de este tipo de maíz.

También se pueden degustar empanadas de algas, bacalao y zamburiñas de millo corvo, y otros manjares hechos con este maíz oscuro como tartas de almendras, de nuez y de manzana y bicas, todo ello regado con abundante vino de la tierra. Además de las actividades de degustación, la Asociación Cultural de Meiro promueve otras actividades como actuaciones folklóricas y trabajos tradicionales (cestería, juguetes, obradoiros de follaco, conferencias, proyecciones de vídeo…), además de una visita cultural al Muiño da Presa, lugar donde se molieron de forma tradicional los granos de este millo corvo y cuya actividad también han recuperado.

Producción

Área histórica de producción

Galiza. Meiro, Concello de Bueu, comarca de Morrazo, provincia de Pontevedra.

Elaboración en el área histórica de producción

De 3.000 a 5.000 kilos anuales. El 90% se consume en el Encontro del Millo Corvo (marzo).

El resto se comercializa en la comarca de Morrazo y en ferias artesanales o tradicionales.

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